Mi hij@ no se quiere conectar a clases virtuales: ¿Cómo entender lo que ocurre y cómo ayudarlos a so

La pandemia que estamos viviendo trajo muchos cambios a nuestro estilo de vida y ha venido a modificar muchas dinámicas en nuestras rutinas familiares. Al inicio muchos de los nuevos retos, como la educación virtual de los hijos y el conciliar nuestro trabajo con las responsabilidades diarias del hogar, ocasionaron un torbellino de emociones y reacciones propias de una circunstancia inesperada. Nuestro cerebro inició una maratónica para realizar nuevas conexiones con las rutas que le permitieran adaptarse y salir victorioso ante tantos cambios a la vez; lo que muchos conocemos como “resiliencia”, que es esa capacidad que desarrollamos los seres humanos para salir adelante ante las situaciones complejas que nos presenta la vida.



Luego de un tiempo, estoy segura que muchos hemos logrado establecer nuevas rutinas y desarrollar los mecanismos necesarios para sobrevivir a esta nueva modalidad, sin embargo con el pasar de los meses he podido constatar cómo el cansancio por esta nueva dinámica virtual, en especial en algunos niños, ha ocasionado desmotivación y apatía hacia la conexión en línea pese a las diferentes propuestas y dinámicas virtuales que buscan capturar su atención.


Pero ¿por qué ocurre esto?, la respuesta no es única; existen multiplicidad de factores inherentes a los seres humanos que hacen que la conexión virtual continua sea extenuante, en especial para los niños. En primera instancia porque los seres humanos somos sociales y necesitamos del contacto físico y la interacción con otras personas para mantener un sano equilibrio emocional. Los vínculos afectivos son parte esencial de nuestra formación y en los niños forma parte vital de los procesos de aprendizaje de vida y desarrollo de su personalidad. En la interacción con otros los niños aprenden a resolver conflictos, a tomar decisiones, a entender el mundo que les rodea, a desarrollar su creatividad entre muchas otras destrezas. Su cerebro está en crecimiento y desarrollo y para ello, el movimiento y oxigenación de este órgano vital, es indispensable. Por otra parte nuestro cerebro procesa la información desde diferentes regiones y la integra según las tareas que estamos ejecutando. Cuando utilizamos los dispositivos electrónicos muchas veces estamos realizando múltiples tareas a la vez, algo que la neurociencia ha denominado como “alternancia continuada de atención”, lo cual significa que brincamos de una tarea a otra, pero atendemos a la información que vemos de manera superficial, ya que el cerebro no puede efectuar dos acciones a la vez si involucran la misma región cerebral. Esto ocurre muchas veces cuando estamos viendo diferentes pestañas en la pantalla a la vez y genera un mayor cansancio por la cantidad de estímulos que el cerebro debe procesar.